LA JORNADA DE LA IGLESIA DIOCESANA, UNA LLAMADA A LA CONCIENCIACIÓN, A LA CORRESPONSABILIDAD Y AL COMPROMISO.
Queridos diocesanos:
Como cada año, celebramos este domingo, 15 de Noviembre, la Jornada de la Iglesia Diocesana. Dicha jornada tiene tres objetivos principales:
1.- La Concienciación: Ayudara ser conscientes de que la Diócesis
- concreción de la Iglesia Universalen una determinada circunscripción
geográfica presidida por el Obispo- somos todos cuantos formamos parte de ella y que por lo mismo debemos sentirnos parte activa, iglesia viva y familia unida, y que cuanto sucede en ella, bueno o malo, es algo que nos compete y nos afecta a todos, como miembros de la misma. Ser conscientes también de que, como Iglesia Diocesana, el Señor nos confía la misión de la Iglesia Universal: Que el Evangelio de Jesús llegue a todos los hombres, lo cual quiere decir, todos y cada uno de los diocesanos, debemos sentirnos llamados y responsables de ser portadores de la Buena Noticia, del Evangelio
de Cristo a todos los hombres. 2.- Es una llamada a la corresponsabilidad de todos: La Diócesispara llevar adelante su misión
necesita de la aportación y de la colaboraciónn de todos. Todos,- como seguidores de Jesús-, somos llamados a colaborar en la consecución de los objetivos que tiene planteados la Iglesia y la Diócesis como respuesta fiel a la misión confiada por Jesucristo.
Todos debemos interesarnos en conocer qué es lo que está
sucediendo en la misma, que problemas tiene, qué objetivos se plantea, qué sucede en ella,- bueno o malo- para poner de nuestra parte la aportación personal, la disponibilidad, el tiempo, el servicio, los esfuerzos, y los medios económicos que podamos..
La iglesia, la Diócesis, las parroquias necesitan de la generosidad
y disponibilidad de todos a su servicio. Las acciones que se llevan a
delante en ella son fruto de que hay un potencial humano que con su
servicio y colaboración las realizan, movidos únicamente por la exigencia de su fe y como respuesta al encargo de Jesús a la Iglesia de ser testigos suyos en todos los lugares y en todos los tiempos
En la Iglesia nadie puede sentirse al margen de la misión que
Cristo le ha confiado, porque a todos y cada uno de nosotros como
miembros vivos de la misma, se nos confía dicho ministerio y nos corresponde una parte importante en dicha misión.
3.- Es una llamada al compromiso: Celebrar la Jornada de la Iglesia
Diocesana es tomar conciencia de nuestra pertenencia a la misma, y no una pertenencia muerta, sino como miembros vivos que
actúan que viven y se comprometen en ella.
Desde esta conciencia de nuestra identidad, de nuestra pertenencia
a ella y de nuestra participación activa en su misión, nos sentimos
llamados a amarla, comprometernos en ella y ponernos a su
servicio dedicándole parte de nuestro tiempo, nuestras mejores cualidades y potencialidades y nuestra aportación económica.
Ya hace tres años que la Iglesia Católica no está sostenida por el
Estado, es solo la aportación de los fieles la que la sostiene y alimenta.
Todos, -católicos y no católicos- reconocen hoy que la Iglesia realiza
toda una tarea humanitaria y social importante en nuestra sociedad;
que es portadora de un mensaje humanizador, liberador y evangélico; que está en primera fila a la hora de luchar por los derechos fundamentales de las personas; que está al lado de los pobres y desahuciados de nuestra sociedad, que se hace presente en todos los pueblos y barrios como lugar de acogida a través de 22.700 parroquias, a través del patrimonio cultural, que pone al servicio de todos, que conserva y paga sus facturas; que está presente
con su atención asistencial a través de 4.500 centros sociales y de
caridad en los que se atiende a los más desfavorecidos y a excluidos de la sociedad; que aporta una cultura, sin la cual no se puede entender la civilización occidental en la que vivimos;
que presta un enorme bien religioso a la sociedad con sus
22.700 parroquias, sus 20.000 sacerdotes, sus 70.000 catequistas y
el millón y medio de niños y jóvenes que reciben de la Iglesia formación humana y espiritual. Para todo este caudal de acciones
que lleva adelante, la Iglesia necesita de recursos económicos,
recursos que solo va a recibir de la aportación de los católicos y por lo
que cada uno de nosotros debemos sentirnos comprometidos en el sostenimiento económico de la misma, para que pueda seguir aportando tanto bien a la sociedad y a los hombres que la componen.
Estas aportaciones pueden ser de tres tipos:
a.- Aportaciones periódicas, por medio de la suscripción de una determinada cuota, que se ingresa en la cuenta de la Diócesis.
b.- La donaciones esporádicas, que no tienen una periodicidad concreta, sino que se realizan en un momento concreto.
c.- Marcar la X en la Declaración de la Renta indicando que el
tanto por ciento que retiene Hacienda y que se puede destinar a diversos fines, se destine a las necesidades de la Iglesia Católica.
Ayudemos a la Diócesis, seamos generosos, comprometámonos con
sus necesidades y respondamos con generosidad para que la Iglesia pueda seguir cumpliendo con la misión encargada por Cristo de llevar a todos los hombres su salvación.
+ GERARDO MELGAR, OBISPO DE OSMA-SORIA


