19/10/2006

SALUDO

¡Hola! Un saludo desde la web. Esta ventana quiere ser una forma de comunicación y diálogo desde la Comunidad Parroquial de Ólgega (Soria), con el pueblo de Ólvega y contigo que nos has visitado. ¡Gracias! por interesarte por nuestro blog.

Mis primeras palabras en medio de vosotros, como así lo expresé públicamente el pasado día 25 de Julio, en la celebración de "Entrada de nuevo párroco e inauguración de su ministerio" quieren ser unas palabras sencillas de saludo, agradecimiento y ofrecimiento.

En primer lugar saludo a toda la Comunidad Cristiana de Ólvega y a todos los habitantes de nuestro pueblo. Os saludo a cada uno de vosotros y cada uno de los grupos y realidades pastorales de la parroquia y a cada una de las asociaciones de nuestra Villa de Ólvega. Saludo a los mayores y ancianos de nuestro pueblo: ellos son para nosotros ejemplo de fidelidad, de una vida gastada en el trabajo y en las tareas cotidianas, son ejemplo de perseverancia en el camino e la Fe. Saludo a los matrimonios y familias de la comunidad: vosotros sois la Iglesia doméstica y el lugar privilegiado para la transmisión de la Fe y el cultivo de los valores que nacen del Evangelio. Saludo a los enfermos y a los más pobres, vosotros sois el rostro de Cristo sufriente, pobre y humilde; saludo a los jóvenes y a los niños: vosotros sois el futuro y la esperanza de un pueblo. Saludo a las autoridades locales, especialmente a la Corporación Municipal presidida por el Alcalde de esta Villa de Ólvega.

En segundo lugar, hoy quiero con toda la Iglesia dar gracias a Dios por el don de la Fe en su Hijo, Jesucristo. Él es camino y meta, luz y vida, futuro y esperanza de la humanidad; le doy gracias especialmente por el don del sacerdocio. En su nombre, y en comunión con nuestro Obispo, con la Iglesia Diocesana y Universal presido en la fe a la comunidad cristiana de Ólvega, quiero ser en medio de vosotros servidor del Evangelio. Quiero hacer memoria y recuerdo entrañable de D. Julián Fresno que durante 21 años ha sido vuestro párroco y pastor local. Que el buen Dios le premie todo su trabajo y entrega a favor de esta comunidad de Ólvega.

Quiero compartir con vosotros los sentimientos que han rondado por mi corazón desde que D. Vicente Jiménez Zamora, nuestro Obispo Diocesano, me propuso ser párroco de esta comunidad:

- El primero de una alegría serena por retomar el servicio al Evangelio en medio de nuestra Diócesis después de haber estado seis años en otra realidad pastoral fuera de nuestra tierra de Soria, en concreto en la Universidad Pontificia de Salamanca,.

- El segundo cierto temor al recordar las palabras del profeta que dice "mira Señor si no soy más que un niño". En este sentido me siento pobre y débil y quiero contar con vuestra oración y ayuda sabiendo que sólo en Cristo Jesús podemos encontrar fortaleza.

En tercer lugar mis palabras son de ofrecimiento. Aquí estoy en medio de vosotros. Quiero desde hoy sentirme un olvegueño más. Quiero ser vuestro y de los vuestros. Desde el ministerio sacerdotal, quiero poner mi vida y mi persona a vuestro servicio, al servicio de la Iglesia en esta comunidad concreta y al servicio de nuestro pueblo, en la medida de mis fuerzas.

Desde que llegué han sido muchas las personas que se han acercado, me han saludado, me han acogido. Sabía de palabra de vuestra acogida y hospitalidad, ahora es algo que para mi es una realidad. Como pastor de esta comunidad local quiero que la parroquia sea casa abierta, lugar de acogida y de encuentro. Necesito contar con el compromiso y la corresponsabilidad de vosotros los laicos para la misión y tarea de la Iglesia. Tendremos tiempo de seguir conociéndonos, de ilusionarnos, de unir nuestras manos y de trabajar juntos en comunión con nuestro Obispo y con nuestra Iglesia Diocesana para hacer una comunidad viva, evangelizada y evangelizadora.

Agradezco sinceramente a D. Ángel Jiménez del Campo y a todas las personas concretas que me han ayudado y apoyado desde el primer momento, con su acogida y con su esfuerzo, para hacer que desde el primer momento me sintiera en mi casa.

Pido a Santa María, la Virgen, tan querida y venerada por todos nosotros bajo la advocación de Nuestra Señora de Olmacedo, que nos acompañe a todos a todos y a esta comunidad de Ólvega con su amor maternal. En sus manos puse mi ministerio pastoral entre vosotros. Que el Santo Cristo de la Cruz a Cuestas sea para nosotros camino, luz y vida.

José Antonio Encabo Yagüe

Vuestro párroco



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