15/11/2006

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA. 19 de noviembre. Para leer y pensar...

La Iglesia es Familia, ¡si! Familia de Fe. Cada vez que nos reunimos para celebrar la Eucaristía, especialmente en el Domingo, Día del Señor, se expresa esta realidad.

Celebramos en este domingo la jornada de la Iglesia diocesana. Celebrar esta jornada, casi al final del año litúrgico, es afirmar que nuestra fe, tiene algo que le es propia y que la diferencia de otros credos y de otras religiones; recordamos y subrayamos que para ser cristiano es necesario vivir y celebrar la fe junto a otros, es inherente al ser cristiano ser comunidad. Afirmar la obligatoriedad de una fe que pasa por la comunión con otros es algo que puede resultar dificil de entender, y más aún cuando vivimos en medio de una realidad y un mundo que precisamente afirman lo contrario: el individualismo.

Y ciertamente hoy es dificil hacer comunidad y todos experimentamos las dificultades que tenemos para experimentar y vivir en comunidad, y esto incluso desde un punto de vista muy humano. Por ejemplo en una comunidad de vecinos experimentamos lo dificil que es entendernos, organizarnos, colaborar y vivir las realidades que son comunes a todos los que compartimos un mismo edificio.

A pesar de las dificultades que tengamos, sabemos que la Iglesia es antes que nada una experiencia de comunión. Desde el día de nuestro bautismo, hemos sido incorporados a la comunidad y por eso los que la formamos nos reconocemos miembros de un solo cuerpo. Un cuerpo donde hay distintos servicios y ministerios que sirven para la construcción de la comunidad.

La razón de que la diócesis exista no ha de ser nunca la burocratización o el control de una determinada zona por parte de la autoridad eclesiástica. Nunca podremos comprender la comunidad eclesial en comparación con la estatal: dividida en distintas autonomías y estas en provincias y en las que hay un subdelegado del gobierno, para que la admistración resulte más agil o acomodada a las necesidades de los ciudadanos.

 


La Iglesia de Osma-Soria la formamos todos los que hemos recibido un mismo bautismo, y vivimos en una realidad y en una sociedad concreta, en la que debemos celebrar nuestra fe, vivir y comprometernos en el anuncio del Evangelio, junto a nuestro Obispo Vicente como sucesor de los apóstoles. Y así fue desde el principio. Donde la experiencia del seguimiento de Jesús fue siempre una experiencia comunitaria, y donde la Iglesia se concretaba en la experiencia de la Iglesia local alrededor del Obispo, como sucesor de los apóstoles. Por ello la Iglesia es la misma Iglesia en cada comunidad diocesana - la Iglesia de Osma-Soria, de Madrid, de Barcelona, de Roma- y en la comunión de las distintas Iglesias se realiza y concreta la Iglesia que es Universal, presidida en el Amor y la Caridad por el Obsipo de Roma, el Papa Benedicto XVI.

Y de forma correlativa los que vivimos y experimentamos esta comunión de fe no podemos vivir la fe solamente hacia el interior de la comunidad. La Iglesia debe ser siempre misionera. Debemos ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Dos imágenes que nos ayudan a subrayar nuestra presencia como creyentes en medio de la plaza pública y de la sociedad, respetando a aquellos que tienen otros credos u otras formas de entender la vida, pero ofreciendo el evangelio como luz y como sal capaces de dar vida y aportar a la sociedad unas relaciones más cálidas y fraternas.

 

Pablo urge a los cristianos de Corinto a ser solidarios y responsables ante las necesidades de la comunidad y con delicadeza les invita a ser generosos. En esto los cristianos en nuestro país arrastramos un déficit histórico, que comenzó en el siglo pasado con la desamortización. Sin entrar en un análisis histórico, ni de las causas -no es el lugar ni el momento para ello- si debemos reconocer que nos hemos acostumbrado a una Iglesia en relación directa con el estado o bien subvencionada por éste, cuando lo originario y lo necesario también en este momento es que todos crezcamos en corresponsabilidad, incluso económica, para que nuestra Iglesia pueda llevar siempre a cabo aquellas iniciativas y actividades que sean necesarias como Iglesia, dependiendo económicamente de la solidaridad y corresponsabilidad en conciencia de cada católico.

Las comunidades del Nuevo testamento se sentían unidas, y celebraban la fe en torno al Obispo como sucesor de los apóstoles. Que también, nosotros en el Domingo al celebrar la Eucaristía, crezcamos en una verdadera comunión y fraternidad de unos hacia los otros, y con todos los que nos reconocemos miembros de la misma Iglesia.

 

 

 


 

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Posted by parroquiaolvega at 12:09:56 | Permanent Link | Comments (0) |
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