29/11/2007

LA TORRE RECUPERA SU CÁNTICO

OS TRANSCRIBO ARTÍCULO PUBLICADO EL PASADO DOMINGO 25 DE NOVIEMBRE EN EL MUNDO-DIARIO DE SORIA RELATIVO A LAS CAMPANAS DE NUESTRA PARROQUIA:

SORIA.-Desde hace años las cam­panas están relegadas a cumplir una función testimonial de lo que fueron. En tiempos, sirvieron como medio de comunicación para toda la comunidad que rodeaba su igle­sia, avisando de incendios, del fa­llecimiento de algún vecino o for­ma de convocar a los feligreses a misa.

En la parroquia de Santa María la Mayor de Olvega este silencio fue más acusado por el mal estado de los sistemas de toque y de las propias campanas. Durante la jor­nada de hoy, y coincidiendo con la festividad de Cristo Rey, se cele­brará una Eucaristía a la que segui­rá el toque de campanas más «es­pectacular y festivo», como asegu­ró su párroco, José Antonio Enca­bo, que han escuchado los olvegue-ños en los últimos años.

Fue en el mes de julio, como re­lató Encabo, cuando la donación realizada por un feligrés anónimo posibilitó la restauración de las campanas, así como la instalación de nuevos sistemas de toque mu­cho más modernos.

Santa María la Mayor cuenta con cinco campanas, la más anti­gua de ellas fabricada en 1785, que gracias a la contribución de este vecino, cuya cuantía Encabo pre­fiere no revelar, pudieron ser lleva­das a los únicos talleres de España que realizan los trabajos para de­volverlas el lustre de sus mejores años.

La empresa Campanas Quinta­na, que tiene su sede en la locali­dad palentina de Saldaña, recibió este encargo a finales de julio y du­rante los tres meses siguientes rea­lizó las labores de limpieza de las piezas y sustituyó los viejos yugos de hierro por unos de madera.

El párroco de Santa María se mostró muy agradecido con este feligrés, ya que «sin esta contribu­ción habría sido imposible hacer esta restauración», como aseguró. Para Encabo, la importancia de es­te acto radica, no sólo en la labor de mantener en buen estado el pa­trimonio local, si no en devolver a los parroquianos el tañido que mu­chos de ellos añoraban. «La gente se te acerca y te comenta lo mucho que echan de menos el toque de campana, sobre todos los más mayores que vivieron la época en que sirvieron como medio de comuni­cación», aseguró el párroco. Y es que esta parroquia es el centro reli­gioso de la localidad, el lugar don­de materializan las creencias de los olvegueños, y que hasta esta res­tauración estuvo prácticamente mudo. «Solo funcionaba el sistema de toque de una de las campanas y resultaba un poco triste» comentó Encabo.

La parroquia de Santa María es uno de los edificios de mayor interés artístico de la localidad de Ol­vega. Se trata de una iglesia gótica que se construyó entre finales del siglo XV y principios del XVI. Su planta es en forma de cruz latina con cabecera poligonal.

Una de las características que hacen única esta iglesia es su torre rematada con almenas, como el to­rreón de un castillo. También cabe destacar el retablo mayor de fina­les del siglo XVI, obra de escultor Francisco de Agreda. En la parro­quia de Santa María quedan mues­tras de los estilos arquitectónicos de mayor importancia en España, como románico, gótico o renacen­tista. En el interior de la iglesia se encuentran las sepulturas de las fa­milias Salcedo y Morales, patronos de la Capilla y del Altar Mayor.





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24/11/2007

CRISTO REY



  • Con la fiesta que hoy celebramos, Cristo Rey, cerramos este año litúrgico. A lo largo de todo este año hemos venido recordando domingo tras domingo los pasos y momentos más importantes de la vida de Jesús, y no solamente los hemos recordado sino que hemos hecho memoria de ellos y hemos querido actualizarlos, celebrarlos, y vivirlos en medio de nosotros. Con la fiesta de este domingo culminamos todos esos pasos y momentos de la vida de Jesús, para a partir del próximo domingo comenzar un año litúrgico nuevo, con la celebración del primer domingo del adviento.

  • Ciertamente aplicar a Jesús de Nazaret el calificativo de Rey es algo que conviene matizar desde un principio para evitar posibles malinterpretaciones. Afirmamos que Jesús es nuestro Rey, pero a diferencia de los reyes y de los reinados de este mundo. Cuando nosotros hoy escuchamos la palabra Rey, podemos pensar en alguien que es de un estatus social más elevado que el nuestro, alguien que tiene poder y fuerza, alguien que está por encima de los demás. También el letrero que pusieron en la cruz de Jesús en el momento de su ajusticiamiento estaba escrito en un cierto tono de mofa: "Jesús Nazareno el Rey de los judíos". Sin embargo merece la pena subrayar otro tono bien distinto del malhechor que crucificaron a un lado de Jesús, que se dirige a él con estas palabras: "Jesús acuérdate de mi cuando llegues a tu reino". Afirmar que Jesús es rey, es afirmar que -siguiendo la tradición bíblica- el ha venido no para ser servido sino para servir.

  • Por eso celebrar hoy la fiesta de Cristo Rey es celebrar la fiesta del sentido de la vida. Es una fiesta que nos confiere profunda serenidad y paz. Celebramos que estamos y somos en una historia que comienza en Dios y termina en Dios: Cristo principio y fin, alfa y omega. En un mundo y una sociedad tan faltos de razones profundas para la esperanza, donde se nos invita continuamente a quedarnos con lo provisional, con lo que podemos disfrutar aquí y ahora, donde no hay ofertas de futuro, se nos invita a confiar y a esperar.
  • Celebramos que precisamente en Cristo, nuestra vida tiene sentido. La historia comenzó desde Dios y terminará en Él. El punto final de la historia lo pondrá la bondad de Dios. El sentido de la vida no depende del dinero del mundo, ni del poder del mundo, ni siquiera de la ciencia, aunque esta nos ayude a tener un mayor conocimiento de la realidad.

  • Que Cristo es rey -desde el pensamiento bíblico- viene a significar que vivimos en el ámbito de los valores de Cristo. El reino de Dios es un reino de justicia, de amor, de paz. Vivir bajo el reino de Dios viene a significar que intentamos y esperamos vivir en un clima de justicia, de amor, de paz. Lo que es don de Dios, su Reino, también es tarea nuestra. Los creyentes trabajaremos así por el respeto, el pluralismo, la tolerancia, la búsqueda de la verdad. Vivir en o bajo el Reino de dios viene a significar vivir en la acción salvadora de Dios. Este reino de Dios, estos valores se hacen presentes en Jesús: el Reino de Dios está presente entre vosotros. Ese reino es vida, es oferta de salvación.
  • Todo lo que sea vida, crear vida, ayudar a la vida, trabajar contra el hambre, la injusticia, contra el paro, a favor de los más pobres, en contra de la miseria cultural, ideológica, en contra del racismo... todo eso es trabajar y vivir el Reino de Dios.

  • Pero El reino de Dios no es como los de este mundo. Esto no significa que el Reino de dios no tenga que ver con este mundo: más bien al contrario. El Reino de Dios transformará las situaciones de injusticia y muerte en este mundo. Pero el Reino no es como los de este mundo, unos reinos de explotación, de corrupción, de tráfico de influencias, de armas, de droga, de dinero blanqueado, unos reinados más parecidos a la torre de Babel que a Pentecostés. El Reinado es el del Siervo de Yahvé: humilde y servicial, sacrificado hasta el final, ocupando los últimos puestos.

  • Vivamos confiadamente, disfrutemos de esa profunda paz interior que no da el mundo, miremos con esperanza y con futuro nuestro entorno, comprometámonos en construir una sociedad de talla más humana. La Eucaristía signo de la presencia del reino, nos ayude a comprometernos en la transformación de nuestro mundo a la luz del evangelio.

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09/11/2007

Iglesia Diocesana 07´

El Domingo celebramos la Jornada de la Iglesia Diocesana. Ser Iglesia no es cuestión de un día, ni de una Jornada, es tarea que debemos asumir todos los días. Pero es necesario que dediquemos una Jornada especial para no ser "desmemoriados" y tomar una mayor conciencia de Iglesia de Dios en Osma-Soria. Os transcribo la carta que D. David Gonzalo Millán, Administrador Diocesano, nos envía a todos con motivo de ese Día. Y si pinchas en el link puedes ver un pequeño video.


A los fieles cristianos de Osma-Soria, sacerdotes, religiosos y laicos.

El domingo día 11 de noviembre celebramos el día de la diócesis. Es una jornada de
pastoral importante, que dedicamos a recordar lo que es la Iglesia diocesana.
La diócesis es el lugar donde la Iglesia de Jesucristo, una y única, se hace presente y se
realiza concretamente.

La Iglesia no es una realidad etérea y flotante,sino que existe de hecho en lugares concretos,en comunidades visibles, en Iglesias particulares que denominamos diócesis. No
cualquier grupo de cristianos es una Diócesis.Para que haya Iglesia Diocesana es necesariouna comunidad de cristianos, en la que se den,existan y actúen todos los medios de salvación:la Palabra de Dios, los sacramentos, el ministerio apostólico, y ha de estar presidida por un obispo, sucesor de los apóstoles, en comunión con todas las demás iglesias y muy particularmente con la Iglesia de Roma presidida por el Papa, sucesor de Pedro.

Para ser cristianos y católicos de verdad, íntegra y seriamente, todos tenemos que vivir
nuestra vida cristiana en una referencia explícita a la Iglesia diocesana. Creer no es un acto individualista y aislante. La fe y la vida cristiana están vinculadas a la Iglesia. En ella escuchamos la Palabra de Dios, celebramos los sacramentos, compartimos la fraternidad cristiana,recibimos el impulso para la evangelización y la irradiación del amor de Dios y de los hombres.

En ella convivimos toda clase de cristianos: niños, jóvenes, casados, religiosos y religiosas de vida activa y de vida contemplativa, laicos, sacerdotes, catequistas, miembros de grupos, instituciones laicales o movimientos apostólicos, etc. Todos hemos de profesar nuestra fe, alimentar nuestra vida cristiana y desarrollar nuestro apostolado dentro del marco de nuestra Iglesia diocesana. La celebración de esta Jornada nos brinda una buena ocasión para meditar en ello.

Al mismo tiempo nos recuerda que todostenemos, algunas obligaciones y responsabilidades con respecto a nuestra Diócesis.
La primera y principal es la de sabernos y sentirnos hermanos en una misma fe, solidarios
unos de otros, conjuntamente responsables de la vida interna de nuestra Iglesia y de su acciónevangelizadora y misionera en la sociedad en que vivimos. Ningún católico, ningún
miembro de esta Iglesia nuestra de Osma-Soria puede quedarse tranquilo si no hace algo positivamente, si no colabora activamente en alguna obra o necesidad de la Iglesia. Ahí no cabe la indiferencia ni el desánimo, y se pone en juego nuestra autenticidad católica y eclesial.

Junto a la corresponsabilidad en las tareas,esta Jornada nos recuerda también el deber de
los cristianos de contribuir a las necesidades de la Iglesia. Todos sabemos que la Iglesia para llevar a cabo dignamente sus actividades necesita recursos materiales. Sin ellos sería muy difícil sostener las obras apostólicas, y las posibilidadesde servicios pastorales y de atención religiosa y espiritual a los fieles se verían muy condicionadas.
El amor afectivo y efectivo a nuestra Iglesia diocesana ha de llevarnos, por tanto, a colaborar en la aportación de aquellos recursos humanos y económicos que le son necesarios.

Conviene subrayar esto y hacer hincapiéen ello, particularmente en este momento crucial
que estamos viviendo.Hasta ahora las actividades de la diócesis se venían sosteniendo gracias a la cantidad global que el Estado español entregaba a la Iglesia.
De esa cantidad se nutrían en un alto porcentaje los ingresos de nuestra Iglesia diocesana.

Actualmente con el acuerdo alcanzado en el mes de Diciembre de 2006 entre el Gobierno
español y la Santa Sede, se ha producido un cambio sustancial en el modelo de financiación de la Iglesia católica en España. A partir de ahora el sostenimiento económico de la Iglesia depende, única y exclusivamente de los católicos.
La Iglesia sólo percibirá lo que aporten los católicos y las personas que valoren la labor que la Iglesia desarrolla. Ya no existe cantidad alguna prevista en los presupuestos del Estado.

Afrontamos, por tanto, un nuevo camino en el que tenemos que aprender a vivir por nosotros mismos. El sostenimiento de la Iglesia pasa a depender únicamente de quienes hagan sus aportaciones periódicas, de sus donaciones y de quienes marquen la X de la Iglesia en la Declaración de la Renta.

Ante esta situación tenemos que hacer un esfuerzo por tomar conciencia y a la vez concienciar a los fieles católicos de la necesidad de contribuir al sostenimiento de la diócesis, informándoles con claridad del cambio producido.
En ello, una vez más, es fundamental la labor de los sacerdotes. De nosotros depende
en gran medida que el mensaje de la corresponsabilidad económica llegue a todos los fieles.

Por eso, deberemos hacer un esfuerzo por informarles claramente, sirviéndonos del díptico
que se adjunta, de los principales cambios producidos, y de lo que suponen, de manera que se vayan haciendo conscientes de la nueva situación y vayan adquiriendo un mayor nivel de compromiso en el mantenimiento de su Iglesia.

Desde estas líneas agradezco de antemanoa todos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos vuestro interés y colaboración.
Que Santa María y nuestro patrono, San Pedro de Osma, nos ayuden a ir creciendo en la
conciencia de que somos Iglesia diocesana, a colaborar gozosamente en todos sus proyectos pastorales, y a sostenerla económicamente en todas sus necesidades con responsabilidad y generosidad.

David Gonzalo Millán
Administrador Diocesano, s.v.
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