26/09/2007

COLABORACIÓN. Testimonio

QUE SIENTO CUANDO OIGO "TAIZÉ"...

Como todos sabéis, hace apenas dos meses, fuimos "siete" los que comenzamos la peregrinación hasta la comunidad de Taizé (Francia); fuimos "siete", pero como José Antonio (Nuestro Párroco) diría; es un símbolo de que fuimos TODOS.

Cuando me pensé realizar esta peregrinación hasta la comunidad de Taizé, fue para mi uno de los momentos, en los me debía plantear a quien escuchar. Por un lado estaba; el "ego interior" ese pequeño corazón inquieto por conocer, aprender así como valorar esas pequeñas cosas que Taizé me ofrecía; y por otro lado estaba ese "ego exterior" ese miedo por el que dirán, esa cuestión, que la mayoría de los jóvenes de hoy en día, no dejamos de plantearnos. Pues bien, como es obvio, opté por escuchar a ese pequeño corazón lleno de:

- Alegría e ilusión por emprender dicho comino.

- Inquietud por abrir nuevas fronteras (conocer gente nueva, lugar...).

- Miedo por que era la única joven que se había decidido a realizar este viaje, puesto que sabia de antemano, que una vez en Taizé iba a estar separada del grupo de origen (a los cuales les doy las gracias, aunque de forma especial a José Antonio, por estar ahí en todo momento...).

Es curioso lo que te puede cambiar la vida en cuestión de unas semanas, puesto que me ha ayudado a reflexionar sobre el sentido que tenia mi vida, y el sentido que yo realmente le quería dar a la misma; Taizé es como un paréntesis en nuestro que hacer diario (monotonía, rutinas...), donde realmente valoras y te das cuenta de la importancia que tienen pequeños gestos como pueden ser una escucha activa, o simplemente esos pequeños momentos de silencio en nuestro bullicio de cada día (los cuales ya ni los recordamos, por el estrés y las prisas para llegar a todos los sitios).

Para finalizar, decir, que Taizé me ha ofrecido una paz interior, me ha ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva (valorar mas a la gente que me rodea, familia, amigos...), así como abrir fronteras, ya que en Taizé semanalmente habrá unas 4.000 o 5.000 personas, de los cuales la mayoría jóvenes de todo el mundo. Destacar que uno de los objetivos fundamentales es la oración y la reflexión, pero también se realizan otras actividades como pequeños grupos de dialogo, pasear, tomar un refresco, sin olvidar esas pequeñas fiestas que los jóvenes formábamos cada anochecer.

Doy gracias a nuestro párroco por ofrecernos esta oportunidad, y desde aquí invito a todo el mundo (en especial a los jóvenes) para que se animen a participar en próximos viajes; REALMENTE MERECE LA PENA...!!!

Un saludo

Olmacedo Lasfuentes Marín

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11/09/2007

La Cruz de Jesús

El 14 de Septiembre celebramos la fiesta de la Exaltación de la Cruz. Nosotros, los Olvegueños, celebramos esta fiesta con la advocación del Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas". Son nuestras Fiestas Mayores.

Esta fiesta tiene su origen en Jerusalén en los primeros siglos del Cristianismo.
Se comenzó a festejar en el aniversario del día en que, por intervención de Santa Elena, se encontró la Cruz de Nuestro Señor, que estaba perdida.

Tiempo después, a principios del siglo VII, los persas saquearon Jerusalén, destruyeron muchas basílicas y se apoderaron de la Cruz en la que había muerto el Señor.

Pocos años más tarde el emperador Heraclio recuperó la Cruz.

Desde niños hemos aprendido a hacer la señal de la Cruz en la frente, en los labios y en el corazón, como un signo externo de nuestra profesión de fe.
Muchos cristianos llevamos una Cruz colgada en el pecho.
La Cruz de Jesús está en los altares, y en el exterior, en la parte más alta de las Iglesias.

La Cruz es el instrumento para levantar a los caídos, la salud del alma y del cuerpo, la destrucción del pecado, y el árbol de la vida eterna.

La Cruz se presenta en nuestra vida de muy diferentes maneras: enfermedad, pobreza, cansancio, dolor, desprecio, soledad...

Hoy podemos revisar cual es nuestra disposición ante esa Cruz que se muestra a veces difícil y dura, pero que si la llevamos con amor, se convierte en una fuente de Vida y de alegría.

Desde entonces, el camino de la salvación pasa por la Cruz, y cobra sentido algo que podría parecernos tan falto de sentido como lo es la enfermedad, el dolor, la pobreza, el fracaso...

El amor a la Cruz nos lleva a descubrir a Jesús, que nos sale al encuentro y toma la parte más pesada y la carga sobre sus hombros.
Nuestro dolor, asociado con el de Jesús, se convierte en alegría y en un medio de unión con Dios.
San Pablo enseñaba a sus discípulos que la Cruz es siempre breve y llevadera, y el premio de estos sufrimientos, ofrecidos a Jesús, es inmenso y eterno. El único dolor verdadero es alejarnos de Cristo.

La alegría es una característica esencial del cristiano, y en la Cruz también debemos mantener esa alegría. La Iglesia nos recuerda que la alegría es perfectamente compatible con el dolor. Lo que se opone a la alegría es la tristeza, no la cruz.

El Señor nos pide que perdamos el miedo al dolor, y nos unamos a El, que nos espera en la Cruz. Entonces comprenderemos que la alegría está muy cerca de la Cruz y que nunca seremos más felices si nos unimos a Jesús en la Cruz.

Jesús no inventó la Cruz: la encontró en su camino, como todo hombre. La novedad que Él inventó fue la de poner en la Cruz un germen de amor. Así la Cruz se convirtió en el camino que lleva a la vida, en mensaje de amor. ¡Es la Cruz de Jesús!


Esa Cruz abraza, primero, a cada uno de nosotros, nos confía una misión en nuestra vida personal, en nuestras familias, en el ámbito de nuestras amistades, de nuestros conocimientos, en todas partes encontramos y encontraremos cruces.
Jesús, desde la Cruz, nos invita a cada uno de nosotros, hoy, a poner todas estas cruces, y no sólo la nuestra, en relación con la suya.

Jesús nos invita a sembrar también en ellas, como El lo hizo, el germen del amor y la esperanza.

 

Posted by parroquiaolvega at 10:27:30 | Permanent Link | Comments (4) |