SÁBADO DÍA 30 DE MAYO: ORACION DE PENTECOSTÉS

“Cada un les oía hablar de las maravillas de Dios en la lengua que el Espíritu le sugería”
¡SI! así fue desde el principio. Me refiero a la experiencia de ser seguidores del Resucitado. Y constructures de una comunidad entorno a ÉL fruto y don de haber recibido el don del Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo. Aquella experiencia de la primera Iglesia es siempre para toda la Iglesia, en todos los lugares y en todos los tiempos, espejo en el que mirarnos y lugar al que volver una y otra vez, para confrontar nuestra experiencia de fe de “hoy” con la de “ayer”.
El Espítitu fue suscitando en la primera Iglesia distintos dones y carismas para el enriquecimiento de todo el Cuerpo de la Iglesia. Sevicios , ministerios y carismas, al servicio de la comunión.
Hoy que vivimos en una sociedad donde abunda el pensamiento débil, los cristianos corremos el riesgo de amilanarnos y atrincherarnos en nuestras posiciones anteriores. En una sociedad donde parece que hay un pensamiento único, tenemos que dejarnos llevar por el Espiritu que nos llevará a anunciar el Evangelio de la alegría a un mundo que está triste o que no encuentra razones profundas para la verdadera alegría. Pero no podemos dar respuesta a la crisis de fe o de valores, como la han llamado algunos, desde un pensamiento que también es único. Creemos que el Espíritu Santo es el “alma de la Iglesia” y que sigue suscitando personas, carismas, ministerios que se dan en la diversidad y pluralidad, para vivir la experiencia de comunión con Cristo, para anunciar hoy el Evangelio como fuente de vida y de vida plena.
El pasado sábado un grupo de mas de treinta jóvenes de nuestra comunidad parroquial, tuvimos un experiencia y encuentro de oración en el Templo parroquial. Con una oración muy sencilla, pedíamos a Dios que su Santo Espíritu sea la llama de amor viva que habíte en lo mas profundo de nosotros.
Decir que treinta jóvenes se ha reunido para orar es en si mismo un DON del Espíritu. Creo que fue la primera vez en nuestra parroquia que los jóvenes superaban en número a los adultos. El Espíritu sopla donde quiere y como quiere. ¡No apaguemos el don del Espíritu!
Fue sorprendente el profundo silencio interior que se hizo en nosotros despues de la lectura del texto de los Hechos de los Apóstoles.
Quizás una oración sencilla, hecha desde el corazón, haya hecho brotar en nosotros el sencillo deseo de Dios. Nos preguntamos ¿como mantener vivo este deseo? Los jóvenes están hartos de las palabras de los adultos, y es normal, empatizo con ellos plenamente. Muchas veces sobran los grandes discursos, el repetir hasta la saciedad cuatro típicos tópicos que todos sabemos de sobra. Hacen falta experiencias, experiencias de búsqueda de Dios que habita en cada uno de nosotros desde nuestro Bautismo. ¡No apaguemos el don del Espíritu! que nos invita a la pluralidad en la Unidad.