09/11/2007

Iglesia Diocesana 07´

El Domingo celebramos la Jornada de la Iglesia Diocesana. Ser Iglesia no es cuestión de un día, ni de una Jornada, es tarea que debemos asumir todos los días. Pero es necesario que dediquemos una Jornada especial para no ser "desmemoriados" y tomar una mayor conciencia de Iglesia de Dios en Osma-Soria. Os transcribo la carta que D. David Gonzalo Millán, Administrador Diocesano, nos envía a todos con motivo de ese Día. Y si pinchas en el link puedes ver un pequeño video.


A los fieles cristianos de Osma-Soria, sacerdotes, religiosos y laicos.

El domingo día 11 de noviembre celebramos el día de la diócesis. Es una jornada de
pastoral importante, que dedicamos a recordar lo que es la Iglesia diocesana.
La diócesis es el lugar donde la Iglesia de Jesucristo, una y única, se hace presente y se
realiza concretamente.

La Iglesia no es una realidad etérea y flotante,sino que existe de hecho en lugares concretos,en comunidades visibles, en Iglesias particulares que denominamos diócesis. No
cualquier grupo de cristianos es una Diócesis.Para que haya Iglesia Diocesana es necesariouna comunidad de cristianos, en la que se den,existan y actúen todos los medios de salvación:la Palabra de Dios, los sacramentos, el ministerio apostólico, y ha de estar presidida por un obispo, sucesor de los apóstoles, en comunión con todas las demás iglesias y muy particularmente con la Iglesia de Roma presidida por el Papa, sucesor de Pedro.

Para ser cristianos y católicos de verdad, íntegra y seriamente, todos tenemos que vivir
nuestra vida cristiana en una referencia explícita a la Iglesia diocesana. Creer no es un acto individualista y aislante. La fe y la vida cristiana están vinculadas a la Iglesia. En ella escuchamos la Palabra de Dios, celebramos los sacramentos, compartimos la fraternidad cristiana,recibimos el impulso para la evangelización y la irradiación del amor de Dios y de los hombres.

En ella convivimos toda clase de cristianos: niños, jóvenes, casados, religiosos y religiosas de vida activa y de vida contemplativa, laicos, sacerdotes, catequistas, miembros de grupos, instituciones laicales o movimientos apostólicos, etc. Todos hemos de profesar nuestra fe, alimentar nuestra vida cristiana y desarrollar nuestro apostolado dentro del marco de nuestra Iglesia diocesana. La celebración de esta Jornada nos brinda una buena ocasión para meditar en ello.

Al mismo tiempo nos recuerda que todostenemos, algunas obligaciones y responsabilidades con respecto a nuestra Diócesis.
La primera y principal es la de sabernos y sentirnos hermanos en una misma fe, solidarios
unos de otros, conjuntamente responsables de la vida interna de nuestra Iglesia y de su acciónevangelizadora y misionera en la sociedad en que vivimos. Ningún católico, ningún
miembro de esta Iglesia nuestra de Osma-Soria puede quedarse tranquilo si no hace algo positivamente, si no colabora activamente en alguna obra o necesidad de la Iglesia. Ahí no cabe la indiferencia ni el desánimo, y se pone en juego nuestra autenticidad católica y eclesial.

Junto a la corresponsabilidad en las tareas,esta Jornada nos recuerda también el deber de
los cristianos de contribuir a las necesidades de la Iglesia. Todos sabemos que la Iglesia para llevar a cabo dignamente sus actividades necesita recursos materiales. Sin ellos sería muy difícil sostener las obras apostólicas, y las posibilidadesde servicios pastorales y de atención religiosa y espiritual a los fieles se verían muy condicionadas.
El amor afectivo y efectivo a nuestra Iglesia diocesana ha de llevarnos, por tanto, a colaborar en la aportación de aquellos recursos humanos y económicos que le son necesarios.

Conviene subrayar esto y hacer hincapiéen ello, particularmente en este momento crucial
que estamos viviendo.Hasta ahora las actividades de la diócesis se venían sosteniendo gracias a la cantidad global que el Estado español entregaba a la Iglesia.
De esa cantidad se nutrían en un alto porcentaje los ingresos de nuestra Iglesia diocesana.

Actualmente con el acuerdo alcanzado en el mes de Diciembre de 2006 entre el Gobierno
español y la Santa Sede, se ha producido un cambio sustancial en el modelo de financiación de la Iglesia católica en España. A partir de ahora el sostenimiento económico de la Iglesia depende, única y exclusivamente de los católicos.
La Iglesia sólo percibirá lo que aporten los católicos y las personas que valoren la labor que la Iglesia desarrolla. Ya no existe cantidad alguna prevista en los presupuestos del Estado.

Afrontamos, por tanto, un nuevo camino en el que tenemos que aprender a vivir por nosotros mismos. El sostenimiento de la Iglesia pasa a depender únicamente de quienes hagan sus aportaciones periódicas, de sus donaciones y de quienes marquen la X de la Iglesia en la Declaración de la Renta.

Ante esta situación tenemos que hacer un esfuerzo por tomar conciencia y a la vez concienciar a los fieles católicos de la necesidad de contribuir al sostenimiento de la diócesis, informándoles con claridad del cambio producido.
En ello, una vez más, es fundamental la labor de los sacerdotes. De nosotros depende
en gran medida que el mensaje de la corresponsabilidad económica llegue a todos los fieles.

Por eso, deberemos hacer un esfuerzo por informarles claramente, sirviéndonos del díptico
que se adjunta, de los principales cambios producidos, y de lo que suponen, de manera que se vayan haciendo conscientes de la nueva situación y vayan adquiriendo un mayor nivel de compromiso en el mantenimiento de su Iglesia.

Desde estas líneas agradezco de antemanoa todos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos vuestro interés y colaboración.
Que Santa María y nuestro patrono, San Pedro de Osma, nos ayuden a ir creciendo en la
conciencia de que somos Iglesia diocesana, a colaborar gozosamente en todos sus proyectos pastorales, y a sostenerla económicamente en todas sus necesidades con responsabilidad y generosidad.

David Gonzalo Millán
Administrador Diocesano, s.v.
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